Roberto Lavagna: «Si alguien nos invita a una mesa de discusión y negociación, Consenso Federal va a estar ahí»

17 octubre 2019

Roberto Lavagna dejó esa respuesta a una pregunta puntual tras sus palabras en el coloquio de IDEA en Mar del Plata. El candidato presidencial por Consenso Federal aclaró inmediatamente que no ocupará ningún cargo si no resulta electo presidente.

El economista y candidato presidencial comenzó su participación con una broma: «¿El relojito?¿No hay relojito?», en alusión al tiempo controlado durante el primer debate en Santa Fe.

Trazó una primera división de dos «excepcionalidades argentinas, una positiva y otra negativa».

Como positiva destacó los recursos económicos del país, que pueden ayudar a salir de la crisis. Recursos que «aumentaron su valoración, lamentablemente no por cosas que hayamos hecho sino por cosas que ocurrieron en el mundo».

En concreto, se refirió a la tecnología de Estados Unidos que hoy permite desarrollar el «fracking», imprescindible para utilizar en Vaca Muerta. El otro elemento positivo es la incorporación de China a los mercados internacionales para comprar proteínas, «que nosotros exportamos y que va a seguir por largo tiempo junto a otros paises de Asia».

Sin embargo, el candidato presidencial, desplegó una serie de datos económicos para demostrar el estancamiento argentino. Habló de 7.800.000 personas en el país entre los desocupados, subocupados, cuentapropistas y personas que «no saben cómo buscar trabajo».

Lavagna precisó que en los últimos 8 años, con dos gobiernos distintos, hubo estancamiento absoluto. «En estos últimos dos años, en 2108 hubo cero de crecimiento y para este 2019 se dará una caída del 3% del PBI».

Por otro lado, criticó con ironía el resultado y los anuncios económicos del presidente Mauricio Macri. Lavagna dijo que «se fueron US$ 70 mil millones en estos cuatro años. Hubo una lluvia de inversiones, pero de Argentina al exterior».

Y remató diciendo que no hay otro caso en el mundo de un estancamiento o retroceso tan prolongado, sobre todo si se trata de una zona de paz: «El caso argentino es único».

Fue entonces que desarrolló la otra «excepcionalidad argentina», negativa. Se la adjudicó específicamente a la dirigencia en todos sus ámbitos: política, económica, social y periodística. Dejó fuera a los «ciudadanos comunes, que bastante tienen con sobrevivir», puntualizó.

El candidato de Consenso Federal marcó que sufrimos políticas pendulares: del populismo intervencionista a un gobierno como el actual, que apunta a lo financiero sin preocuparse por el empleo, la producción y lo demás».

Para graficar lo que sucede en la dirigencia, dijo que el fracaso de estas políticas repetidas «no parece haberse internalizado esta situación como algo negativo». Y agregó que «tenemos una tendencia a coindicir con el gobierno de turno, a apoyar al triunfador y eso, a veces, no hay que hacerlo».

Fue entonces que definió que «el tema de los Derechos Humanos, aquí, hoy, es el problema del hambre. Si la economía no arranca, no habrá solución ni para el déficit ni para el tema de la deuda».

Así, el economista terminó su discurso en Mar del Plata para dar paso a las preguntas. En su primer respuesta ratificó que «la unidad nacional es una bandera de Consenso Federal» pero que no será integrante de ningún equipo de gobierno que no sea el propio con él como presidente. Fue entonces que aclaró que «si alguien nos invita a una mesa de discusión y negociación, Consenso Federal va a esta ahí».

Culminó con otra frase que jugó con resignación por su «timing» particular: «Seguiré diciendo cosas aburridas como la del hambre, como lo de la ciencia y la tecnología, que tendrá para el futuro argentino un papel fundamental».

Y agregó: «Si eso es ser aburrido, no importa. Soy aburrido».

Fuente: A24


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