Macri habló con otros presidentes de la región y busca para Bolivia una salida similar a la Argentina de 2001

11 noviembre 2019

Para el Gobierno de Mauricio Macri, alineado a la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Bolivia “no hubo un golpe de Estado” porque las Fuerzas Armadas ni otras fuerzas se hicieron cargo del poder tras presionar para que renuncie el presidente Evo Morales.

Sin embargo, avalan su salida anticipada del gobierno al denunciar “irregularidades en el proceso electoral» por la sucesión presidencial e impulsan una salida similar a la que encontró Argentina tras la renuncia de Fernando De la Rúa en diciembre de 2001.

Ante el vacío de poder, tras la renuncia de Morales, de la presidenta del Senado y de Diputados, todos en la línea sucesoria, en Casa Rosada hablan de la elección de un gobierno de transición elegido por el Congreso en la que la Asamblea Legislativa de Bolivia cuyos diputados elijan entre ellos, un gobierno de transición que convoque a elecciones a presidente en un plazo de 90 días.

Según reveló una alta fuente del Gobierno a A24.com, Macri dialogó durante todo el fin de semana con otros presidentes de la región para analizar la crisis en Bolivia.

En la misma línea, el canciller Jorge Faurie mantuvo contacto permanente con sus pares de Brasil, Chile, Paraguay y Perú. No fueron parte de esas conversaciones los cancilleres de Uruguay y de México, dos países que mantienen fuertes diferencias con la postura de la OEA y en línea con el presidente electo en Argentina, Alberto Fernández, expresaron su repudio a lo que consideraron fue «un golpe de Estado».

Bolivia y la grieta regional

La apuesta de Macri, a 30 días de entregar el poder a su sucesor electo, Alberto Fernández, fue mantener a rajatabla los compromisos de alineamiento a la OEA -donde tiene fuerte gravitación la postura antipopulista de Estados Unidos y del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro- críticos de los gobiernos de Morales en Bolivia que vinculan a la Cuba, a Rusia y a la Venezuela de Nicolás Maduro.

¿Si no es un golpe de Estado qué rótulo le puede poner cuando las Fuerzas Armadas le sugieren a un Presidente que debe irse antes de tiempo? ¿Hubiera sido distinta la posición de Argentina si le hubiera pasado a Macri o un aliado de Macri?. Fue una de las preguntas que respondió el canciller Faurie este lunes tras analizar «la crisis institucional de Bolivia» en reunión de Gabinete encabezada por Macri este lunes.

La respuesta del Gobierno fue siempre la misma: «Las Fuerzas Armadas deben cumplir el rol que les corresponde dentro de las estructuras del Estado y tienen que acotarse a cumplir con su rol», fue la respuesta. Y en seguida agregó FAurie: «Las Fuerzas Armadas bolivianas no asumieron el poder y están cumpliendo su rol a la espera de que se reúna la Asamblea legislativa para elegir nuevas autoridades de transición»

Pero el propio Faurie admitió que el hilo es muy fino a la hora de evaluar si hubo o no golpe de Estado en Bolivia ante una pregunta sobre si no se puede considerar un golpe de Estado cuando las Fuerzas Armadas no responden al mando del Presidente que tenía mandato hasta el 10 de diciembre, y le pidieron renunciar:

«No estuve dentro de la interna boliviana como para conocer el grado de efectiva presión que se ejerció o no sobre el presidente Morales para determinar que él entendiera que tenía que presentar su renuncia», replicó el canciller argentino.

Jorge Faurie

Ante la insistencia periodística, enseguida Faurie admitió que a diferencia de las Fuerzas Armadas de Chile que pese a la crisis social siguieron respondiendo al presidente Sebastián Piñera «en el caso de Bolivia habrá que hacer a posteriori una evaluación sobre si han cumplido con lo que la ley de Bolivia establecía, como corresponde».

«Frente al hecho en sí -como ustedes han visto en Bolivia-, las fuerzas armadas no han asumido el poder», insistió.

La seguridad de Evo Morales

En Casa Rosada también atribuyeron a «fake news» las versiones difundidas a través de las redes sociales sobre un supuesto pedido de asilo político del presidente renunciante de Bolivia, Evo Morales.

Faurie precisó más tarde en conferencia de prensa, que «no se recibió ningún pedido de asilo de ningún funcionario saliente de ese país para resguardar su seguridad y su vida». Luego aclaró: «si siente que corren peligro, sin duda lo daremos».

El canciller reconoció que el domingo a la noche Alberto Fernández se comunicó con Macri para pedirle especialmente que colabore con la seguridad de Evo Morales y sus funcionarios, víctimas de ataques en sus domicilios. Pero evitó profundizar sobre las diferencias planteadas entre los mandatarios saliente y entrante sobre la cuestión de si fue o no un golpe de Estado.

Nadie nos pidió asilo no estamos en contacto con Evo Morales, pero sabemos que él está protegido por su gente que lo respalda en la zona donde nació, en Chaparé, distrito de Cochabamba, destacó el Canciller Jorge Faurie.

Fuente: A24


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